“ Piensa globalmente, actúa localmente” esta frase atribuida al filósofo y sociólogo francés Jacques Ellul de principios del siglo XX no puede ser más actual.

La reclusión vivida estas últimas semanas nos ha dejado muchas lecciones… Algunas de ellas aplicables a la ecología. La naturaleza y aquellos animales que vivimos en ella son la base de la supervivencia en la Tierra y a la vez el medio en el que nos desarrollamos y vivimos. ¿Si es así porque la maltratamos?

O es casualidad ver cómo cuando el hombre se aparte (forzosamente) las demás especies se confíen y empiecen a ocupar un espacio que ha sido suyo siempre. Nidos de pájaros en árboles en medio de las ciudades, caracoles que campan a sus anchas por las terrazas y jardines, jabalíes tomando las calles de Madrid o incluso delfines nadando cerca de la costa. ¡D E L F I N E S! Cuando habíamos podido contemplar este animal si no es en un parque acuático preso de una atracción turística.

Y es que la forma en que hemos crecido desde los inicios de la revolución industrial ha sido cada vez más costosa para el medio ambiente. Nos contaban nuestros padres de los paseos que daban a pueblos vecinos para comprar huevos de campo o vino de las viñas de agricultores cercanos. Sin duda excusas para pasar tiempo juntos, con la familia y amigos y así entretenerse, relacionarse, disfrutar… en definitiva conectar.

En vez de eso las familias de ahora pasan la tarde en centros comerciales, con ventilación y luz artificial, con calefacciones o aires acondicionados a todo trapo construidos para alimentar un sistema consumista excesivo e innecesario. De algo de todo esto nos hemos dado cuenta estos días… Tras el confinamiento, tenemos ganas de pasear, de visitar playas y montañas, de respirar aire puro y beber aguas limpias. Y aunque tal vez no seamos conscientes de ello, el contacto con la naturaleza incide directamente en nuestro estado de ánimo así como en nuestra salud.

Más adelante ha de venir forzosamente el cuidarse por dentro, alimentarse bien de forma natural y orgánica, cuidar de tu cuerpo para que tu ser esté en equilibrio. Plantearse comprar en comercios locales que ayudan a tu vecino a mantener su negocio a flote, ir a visitar a tu familia andando o con un largo paseo en bici. Todo eso ha de llegar y lo bueno es que la imagen es preciosa. Reencontrarnos con la naturaleza para descubrir que formamos parte de ella y que aunque ella pueda vivir sin nosotros, nosotros no podemos sobrevivir sin ella.

Este año la sede escogida para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente (y tomar acuerdos tan necesarios) es Colombia con el apoyo de Alemania. No usemos la situación que estamos viviendo a causa del COVID19 para poner excusas y no afrontar los retos que tenemos por delante. No hemos de pensar en un mañana donde las aguas estén más tranquilas… por desgracia a causa de las acciones que el hombre ha llevado a cabo sin tener en cuenta las consecuencias para el medio ambiente, no han de haber muchos días tranquilos por delante. Cojamos el timón de la situación, animemos a las empresas a desarrollarse en modelos más ecológicos a través de nuestras compras, pidamos a los gobiernos que legislen en favor de la protección del medio ambiente, enseñemos a los profesores a educar a nuestros hijos en el respeto al entorno.

¿Verdad que la frase de Jacques Ellul coge ahora más sentido que nunca? Piensa globalmente, actúa localmente.

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